Hijo

Lo imaginabas en un desguace. Estabas equivocado, y no es la primera vez que te lo dicen. Circula delante de ti, que lo sigues por la Rambla, que casi se te escapa en un disco rojo, es fácil luego por la circunvalación, la vía de servicio, en la rotonda salida urbanizaciones. Todo te resulta remoto pero a la vez familiar.

Lo imaginabas en cualquier sitio menos donde lo dejaste. No lo adviertes pero has aparcado subiéndote a la acera, y es que tienes la mirada en otras manos, unas manos que dan marcha atrás, que apagan el motor, que cierran la puerta del conductor, que abren la del copiloto, unas manos que toman las de un niño, un niño que siempre viajó en ese coche, en su asiento de atrás.

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