Ian McEwan y la invención del lenguaje

Al principio la humanidad vivía en grupos aislados, dedicados a idénticas tareas. De ahí que no hubiera necesidad de un lenguaje para comunicarse. Si aparecía un leopardo, no tenía sentido gritar: ¡atención, se acerca un leopardo! Todo el mundo lo veía, interpretaba su significado, el peligro, y corrían a esconderse.

¿Pero qué ocurre cuando alguien se aleja, buscando un momento de privacidad? Si ve llegar al animal antes que el resto, sabe algo que los demás desconocen. Es un secreto, y es también el comienzo de su individualidad, de su conciencia. Si quiere revelarlo, y advertir del peligro que se acerca, necesita inventar un lenguaje. Así que de la privacidad surge el lenguaje, semilla de la cultura.

Ian McEwan – The Innocent (traducción libre)